PARTICIPAR Y COMUNICARSE


EL TÚNEL DEL TIEMPO


Cosa rara lo que paso el 25!

Quise hablar con tanta gente que cuando termino me di cuenta que no hable con casi nadie.

Es que en algún punto no me pareció que habían pasado 10 años, 10 largos años. Y volver a vernos en esta etapa de nuestras vidas, con casi 30 años, cuando -por lo menos a mí- me está cambiando tanto la manera de ver las cosas...

El sábado tuve sensaciones que hacía mucho no tenia. La gente que volví a ver, el ámbito perfecto para volver a verlos; justo donde los recordaba, donde los vi durante 6 años seguidos, el patio del José, nuestro centro de operaciones. Fue viajar en el tiempo, entrar en un túnel que me deposito en mi adolescencia.

Me fui muy contento el 25. Fue grato encontrar gente que me recordaba con cariño, la gente con la que no tuve grandes amistades, o casi no tuve trato, en aquella época en la que estaba ocupado tratando de ser “popular”, tratando de caerle bien a mi grupo de pertenencia. Y a pesar de la indiferencia de hace 10 años, tuvieron ganas de darme un abrazo y preguntarme por mi vida. Y yo también tuve ganas de saber como estaban, tuve ganas de que hoy fueran felices... Ojalá lo sean.

Para mi tuvo mucho valor que, por ejemplo, Lamendola recordara una frase que yo repetía y que le causaba gracia; Que Gatti recordara que empezamos la misma carrera (él se está por recibir y yo abandone rápido); que Alejandra sea antropóloga y labure en Tilcara... no me la imaginaba en otro lugar del mundo.       

El lunes fue jodido, cuando me di cuenta que no iba a encontrarlos en la puerta del colegio, o en la división. Cuando caí en la cuenta de que los 10 años habían pasado nomás, que nuestras realidades eran 10 años distintas.

Estamos metidos en la alienación del laburo y la rutina diaria, y aunque siempre recordamos la época de la secundaria, agradezco haberme plantado en medio del patio, rodeado de la gente que me rodeaba hace una década, y sentirme trasladado mentalmente a zonas emocionales que tenia inhibidas por la cotidianeidad. Me sentí de 18, sentí que todo estaba por empezar, que todo era para adelante, que tenía tiempo de equivocarme y de volver a empezar.

Lamento no verlos todos los días de mi vida. Espero poder verlos aunque sea cada tanto. Entiendo que así debe ser, porque ahora somos personas “grandes” que deben sobrevivir. Pero, así y todo, no puedo dejar de sentir nostalgia por los tiempos en que todas las preocupaciones, todas las cosas malas que podían sucederme, cabían en una pequeña carpeta.




Comments